martes, 9 de febrero de 2016

Consejos

Cuando hace calor, podemos usar frutas del bosque congeladas para enfriar nuestras bebidas. Si en invierno nos apetece una bebida elaborada con frutas del bosque, es posible encontrarlas congeladas en la a mayoría de los supermercados.

Las verduras con hojas de color verde oscuro, como las espinacas o el brécol, o las verduras de color rojo oscuro, como la remolacha, son una base interesante para elaborar estas bebidas. El resultado es un líquido de fuerte sabor, al que a veces cuesta acostumbrarnos. Se puede equilibrar el sabor con zumo de zanahorias o de manzana, e incluso el pepino puede ser útil.

Los zumos de frutas y de verduras no suelen combinar bien y pueden ocasionar flatulencias, las excepciones son la zanahoria y la manzana, que van bien con casi todo.

No es recomendable preparar grandes cantidades. El zumo fresco se oxida con rapidez (y adquiere un desagradable color marrón). Si nos ha sobrado, hay que guardarlo en la nevera de inmediato.

No bebamos estas bebidas como si las engulléramos, aunque sean deliciosas. Tomar pequeños sorbos, saboreando y permitiendo que el sabor se mezcle con las enzimas de la saliva.

Debemos beber tanto bebidas de frutas como de verduras. Si tomamos muchos zumos de frutas absorberemos demasiada fructosa (los azúcares), mientras que las verduras contienen un sinfín de vitaminas vitales que no están presentes en la fruta.

Debemos asociar la ingestión de estas bebidas con un momento adecuado del día, por ejemplo: la fruta fresca es perfecta para desayunar, en cambio, las coles de bruselas no.

Debemos experimentar. Usar las recetas como la base para experimentos propios.


Lo importante es disfrutar de los sabores fabulosos y variados de los zumos frescos. Podemos tomarlos con toda tranquilidad, sabiendo que no nos harán ningún daño sino todo lo contrario.

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